La mayor parte del presupuesto de marketing se gasta aprendiendo qué no funcionó. Aquí esa parte se resuelve antes: la campaña se prueba con audiencias sintéticas, y lo que sobrevive se lleva al buscador, a las respuestas de IA y a la pauta.

Casi nadie discute que hay que hacer marketing. Lo que duele es pagar para descubrir, tres semanas y varios miles de pesos después, que el mensaje no conectaba con nadie.
Trabajamos al revés. Primero se somete la idea a una audiencia sintética que lee, reacciona y discute como tu público, y ahí salen las objeciones y el rechazo mientras corregir todavía cuesta una tarde. Solo después se invierte en distribución.
Lo hacemos nosotros, con tu equipo enterado de cada decisión. Si lo que buscas es que tu gente aprenda a usar IA en su trabajo diario, eso es capacitación y vive en otra parte del sitio.
Antes de gastar en pauta, la campaña se prueba con agentes que leen, reaccionan y discuten como tu público. Sabes qué frase cae bien, cuál genera rechazo y qué objeción va a salir, cuando corregirlo todavía es barato.
Arquitectura, contenido y señales técnicas para que el buscador entienda a qué te dedicas. Nada de trucos: páginas que responden preguntas reales de tu mercado y que resisten el siguiente cambio de algoritmo.
Cada vez más clientes preguntan primero a ChatGPT, Claude o Perplexity. Trabajamos para que tu negocio sea citable: datos estructurados, contenido que un modelo puede resumir sin equivocarse, y las señales que esos sistemas leen.
Campañas con la hipótesis ya probada en PM-01, lo que baja el gasto de aprendizaje. Estructura de cuenta, creativos y presupuesto atados a una métrica de negocio, no a impresiones.
El tablero que dice si algo funcionó. Eventos bien definidos, atribución honesta sobre lo que de verdad se puede atribuir, y un reporte que se lee en cinco minutos.
La campaña probada con una audiencia sintética antes de gastar un peso en pauta, con las objeciones por escrito.
Un sitio que el buscador entiende, con las páginas que responden lo que tu mercado realmente pregunta.
Presencia en las respuestas de ChatGPT, Claude y Perplexity cuando alguien pregunta por lo que tú haces.
Cuentas de anuncios estructuradas alrededor de una métrica de negocio, con el aprendizaje ya hecho antes de pagarlo.
Un tablero que puedes leer solo, sin que nadie te lo interprete.
Un grupo de agentes de IA a los que se les da un perfil, un contexto y una plataforma, y que entonces leen tu mensaje y reaccionan: lo comentan, lo discuten entre ellos, lo ignoran o lo rechazan. No sustituye la investigación con personas reales, pero cuesta una fracción y te dice dónde está el problema antes de que el problema sea caro.
Se parece en la intención, no en el costo ni en la velocidad. Un focus group tarda semanas en organizarse y te da una sesión. Esto corre en horas, se puede repetir con el mensaje corregido las veces que haga falta, y no arrastra el sesgo de quien quiere quedar bien con el que pregunta.
Que cuando alguien le pregunta a ChatGPT o a Perplexity por un proveedor de lo que tú vendes, tu negocio aparezca y aparezca bien descrito. Eso depende de cosas concretas: datos estructurados correctos, contenido que un modelo puede citar sin inventar, y estar en las fuentes que esos sistemas consultan.
Cualquiera de las dos. Varias veces entramos solo por la parte de prueba de campaña y de visibilidad en IA, y la agencia sigue llevando la producción y la pauta. Si prefieres una sola operación, también la llevamos completa.
La prueba de campaña da resultados en la misma semana. Los anuncios, en cuanto salen. El SEO y la visibilidad en modelos son acumulativos: los primeros movimientos se ven entre seis y doce semanas, y siguen creciendo después.
Por proyecto cuando el alcance es claro, o por iguala mensual cuando la operación es continua. En los dos casos la cotización sale después de una conversación, porque el trabajo de una tienda en línea y el de un despacho profesional no se parecen en nada.
Una llamada corta basta para saber si conviene empezar por la prueba de campaña, por el buscador o por la pauta. Si no conviene ninguna, también lo decimos.